VISITA

viernes

Deep inside



– ¿Vos sos o te haces? – me preguntaron hoy entre risas. Bueno, es complicado si lo pensás con profundidad. Ya sé: “¿para qué pensarlo con profundidad?”. No es que necesite aseverar mis certezas constantemente, ni que me parezca a una criatura cuando revisa por tercera vez sus bolsillos para comprobar que sus trastos siguen ahí, que no se hanmovido. De hecho creo que siquiera me lo estaría preguntando seriamente si hoy no hubiese tenido una clase de filosofía (te abre la cabeza dicen). Pero sin más rodeos: ¿soy o me hago? ¡Es una gran pregunta! Podría suponer que depende de la corriente filosófica desde la cual mire el asunto. Entonces partiría desde el punto de que el ser humano, como ser inconexo merece una serie de características cuasi innatas. Lo digo en modo de aproximación sin intención de alterar la realidad de que realmente hay muchas condiciones naturales que se agencian desde el nacimiento. En su lugar,digo cuasi refiriéndome a otra porción de cualidades que son en parte el resultado de procesos inevitablemente ajenos al individuo en sí, en el momento particular del nacimiento. Es decir, existen otros factores a analizar que serán tan propios a la persona como lo seguirán siendo el resto de su vida, quizás hasta el momento de la expiración, pero que son concedidos anexamente. Por ejemplo la cultura: ¿desde qué momento de nuestras vidas pasaremos a formar parte de la cultura; y la cultura de nuestras vidas? Podríamos no notarlo pero siempre tendríamos la seguridad de que está ahí desde antes de nacer. ¿Y al nacer? Soy. Existo no pudiendo ser inmune a todo este asunto de la cultura. No pudiendo tampoco dejar de lado mis heredades biológicas, genéticas. Acarreando todas las anteriormente nombradas características. Sucintamente soy. ¿Pero y si en su lugar, me hago? Esta idea me resulta más preeminente. Quizás porque no me hace pensar en la relación entre casualidad-causalidad. Y de paso puedo derogar lo que muchos llaman destino. Creo que se relaciona con la sensación de libertad, con el desarrollo de la personalidad y la planificación en general. Y al mismo tiempo esta segunda idea permite circunscribir todo consecuente del transcurso natural de la vida. Es decir todas aquellas vivencias que de una manera u otra van dejándonos marcados. Desde tempranísima edad se nos atraviesan estos escarmientos que van a condicionar nuestra psiquis. Y así nos vamos formando. Con respecto a esto me parece válido destacar que a veces no se presenta la posibilidad de tomar decisiones en cuanto a cómo se quiere ser, simplemente nos vamos determinando. Y en otros casos (variándose -supongo- según la fortaleza o poder de decisión personales) este proceso no se da extrínsecamente sino como secuela de una serie de determinaciones voluntarias. En ambos casos, a pesar de haberse desplegado por dos ramas diferentes, el resultado es el mismo: la cognición, la personalidad, las preferencias, y hasta los valores. Llegado este punto sería consciente de que me habría formado, mi experiencia es la que me ha condicionado. En otras palabras, me hago. Por supuesto, quien les conté aspiraba a mucho menos que una respuesta escudriñada y el propósito del comentario no fue más allá de su broma. Pero realmente: ¿soy o me hago? Les debo el esmero por un final insigne.