

¿Ya oíste? Cesaron al fin las voces tan de pronto como al comenzar, cuando irrumpieron con despreocupada osadía nuestro silencio. Quizás fui ingenua al enamorarme de tu sonrisa, pero ¿Sabés qué? Ingenuos los infelices, que no han sabido buscarte detrás de la adarga con la que proteges tu corazón. Ingenuos los que ignoran, los que callan, ingenuos los que se pierden en las pérdidas. Un día se pierde y otro se gana. Un dia te pierdo y al otro te
encuentro. Por eso ingenua yo no. No olvido sus quejosos insultos. Viven en mí aun. Los oigo, los entiendo. La imagen se hizo a un lado pero el efecto busca nuevos rincones en mi cabeza para destruirme por dentro. Como decía, no me preocupa pasar por el filtro. De hecho sus putas interpretaciones amenizaron la fiesta. No recuerdo haberlos invitado pero lo hicieron de todos modos. Por eso confió en nosotros. Por vos refuerzo este denuedo de hacer del mal un bien, de lo desagradable, lo agradable, de transformar a esta gente con inagotables dagas, en un montón de idiotas que no dejan de encomiarnos. Te pido que no escuches a los que te aconsejan que no escuches. Esa es la fácil, no escuchar, hacer oído sordo. Es decir, date cuenta mi amor, que estas criaturas tan menesterosas de atención piden a gritos solo una cosa; atención. Dáselas, démoselas. Y que no nos amedranten tales filos dentales. Que la sangre es tibia en nuestros cuerpos para que sedientos de lo ajeno hurguen entre lo vistoso. Si están considerándose personas subordinadas a otras... ¿Pensas alterar su dependencia? Seamos mas fuertes que esto.
encuentro. Por eso ingenua yo no. No olvido sus quejosos insultos. Viven en mí aun. Los oigo, los entiendo. La imagen se hizo a un lado pero el efecto busca nuevos rincones en mi cabeza para destruirme por dentro. Como decía, no me preocupa pasar por el filtro. De hecho sus putas interpretaciones amenizaron la fiesta. No recuerdo haberlos invitado pero lo hicieron de todos modos. Por eso confió en nosotros. Por vos refuerzo este denuedo de hacer del mal un bien, de lo desagradable, lo agradable, de transformar a esta gente con inagotables dagas, en un montón de idiotas que no dejan de encomiarnos. Te pido que no escuches a los que te aconsejan que no escuches. Esa es la fácil, no escuchar, hacer oído sordo. Es decir, date cuenta mi amor, que estas criaturas tan menesterosas de atención piden a gritos solo una cosa; atención. Dáselas, démoselas. Y que no nos amedranten tales filos dentales. Que la sangre es tibia en nuestros cuerpos para que sedientos de lo ajeno hurguen entre lo vistoso. Si están considerándose personas subordinadas a otras... ¿Pensas alterar su dependencia? Seamos mas fuertes que esto.


